Page 7 - Salon Ed.6
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            Ficcionarium, es esa mezcla de lo que se desea y lo que se trabaja. Es una delgada
            línea que se cruza constantemente de un mundo para construir otro. ¿Será realidad
            lo que soñamos? o ¿ficción lo que vivimos?

            Jhon Steven Marín Correa
            Estudiante Técnica Profesional en Producción de Objetos para las Prácticas Visuales







            Después de pasar una hora o dos sentada en una silla, espectando, espactuando,
            cineando, la pregunta que me asalta es ¿cómo retorno al mundo real, al que sé que
            existe allá afuera, al que creo pertenecer? Allí donde las leyes físicas son otras, se
            habla de distinta  manera y se abraza todo  como común. Y al  terminar  la  última
            página de un buen libro, y cerrarlo, ¿acaso nos damos cuenta de que un agujero
            espacio temporal deja de estar presente?


            La palabra Mundo representa un problema para mi. Tierra es el planeta tierra. Universo
            es esa porción espacial en constante expansión. Pero Mundo, ¿a qué se refiere?
            Puede ser que Mundo sea un acontecimiento presente en un espacio tiempo. Los seres
            humanos tenemos el arte de la desaparición mental: fugarnos a un mundo imaginado
            que funciona a nuestro amaño; algunos tienen, además, el descaro de arrastrar a
            otros a estas creaciones mutantes (¡y llamarlas arte!).

            La  ficción  que  creamos,  y  la  que  creemos,  se  convierte  en  nuestro  presente.  La
            abrazamos y la pactamos; la aceptamos en totalidad. Nos adentramos en un no-
            lugar, un espacio que no es geográfico, pero sí vivido. Entonces, la mente no es un
            solo territorio, sino un territorio de territorios, un universo en expansión de planetas.
            ¿Y el cuerpo? ¡También! Porque como diria Spinoza “Nadie sabe de qué modo, ni con
            qué medios el alma mueve al cuerpo”*, y cuántos cuerpos caben en uno, en cuántos
            se puede devenir.


            Así, somos creadores de ficción/realidad constante, de interzonas salvajes. El mundo
            real que quieren hacernos creer es un consenso de mundos que tienen en común
            muchas cosas, y otras no. Por eso, aunque físicamente habitamos el mismo planeta,
            puede ser que no estemos habitando la misma realidad.


            Hoy entiendo que nos hemos tomado los mapas muy a pecho. ¿Sale en el mapa
            el castillo que los niños construyen con sus cuerpos en el patio de la casa? No, y
            sintiéndome engañada, renuncio a los mapas estipulados y me aventuro a hacer los
            míos.



            Isabel Murillo Lopera
            Estudiante Técnica Profesional en Producción de Objetos para las Prácticas Visuales







 Ficcionarium: territorios de ficción y realidad
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