Page 19 - 8
P. 19
El arte de doler, el arte de afectar, el todo por el nada y el nada por el todo. Todo
conseguido por amor, o por desamor, o por dolor, o indiferencia, o infinitos
antónimos del amor. ¡Qué gran cualidad la del amor! ¿O es más bien un
defecto? Es el arte el que nos prenda de un momento, a una vibra, a unos labios
o a un sentimiento. Porque eso somos y eso nos hace sentir. Significamos,
interpretamos, nos enfermamos. Somos seres dolientes destinados a ir en
bucle, cada vez con más aprendizaje y menos tapujos, pero una y otra vez en
círculos.
Somos individuos que configuran la línea de su realidad a conveniencia,
cosa que directamente afecta nuestro proceso creativo y nos llena y explota 19
de emoción. Porque yo quiero ser creativo sin doler, pero quiero doler para
poder estallar en creatividad. Porque vale la pena prendarme de mi arte sin
prendarme de mi obra. Porque una vez la obra está hecha es regalada al
universo.
Tengo concepciones efímeras sobre las propuestas que me realizan; hoy soy
social, hoy soy morbo, hoy soy apego, hoy soy afición. Mañana, no sé qué
seré, si me mudaré de mi visión actual, si seré un camaleón que muda su piel
y la abandona, para poder brillar en un nuevo color dejando atrás los apegos
pasados, dando puerta a nuevos apegos.
Alejandro Díaz Agudelo
Estudiante del Programa Técnica Profesional en
Producción de Objetos para las Prácticas Visuales

