Page 25 - 8
P. 25
El artista, por naturaleza, entabla una comunión directa con todo lo que
pasa a través de los sentidos y en esta se configura toda esa sensibilidad y se
transforma, casi como un acto milagroso, en una nueva expresión que motiva
en todo aquel que la observa una verdadera experiencia.
Por ello es importante que el artista se relacione directamente con su entorno,
puesto que es la única forma de generar un verdadero prendamiento, motivado
por la pasión, las ganas de expresión y el arraigo que solo la tierra en que se
nace puede transmitir, desde sus orígenes (raíces).
Desde su nacimiento, los ojos del artista cuentan con una capacidad estésica
más que sobresaliente y lo demuestra en toda ocasión en que es capaz de notar
detalles de la realidad que para una persona del común pasan desapercibidos.
Es como si su cerebro viviera a la vez en dos dimensiones: la normal y la 25
del arte; y entabla una comunión con el resto de seres cuando logra una
expresión artística (escultura, pintura, literatura, música, etc.).
Por todo lo anterior, en nuestra sociedad se necesitan más artistas que logren,
desde una verdadera revolución cultural, un cambio rotundo en absolutamente
todas las interacciones sociales, puesto que el país se ve gravemente afectado
por una realidad sucia y corrupta, la cual debe ser corregida. Una humanidad
que produce día a día su propia extinción, un planeta casi irrespirable, la
naturaleza en nuestra contra. Es entonces cuando los agentes de cambio,
los creadores de sueños, los artífices de la verdad, son llamados a darnos
esperanza.
Natalia Serna Urán (NASU)
Estudiante del Programa Técnica Profesional en
Producción de Objetos para las Prácticas Visuales

